2. Para hablar el mismo idioma...
Hablas permanentemente del amor. Te refieres a él como un viejo conocido con el que periódicamente tomas un café; lo nombras en cada momento que sientes que hay alguna razón por la que debes glorificar una situación o una persona. Pero ¿de qué amor estás hablando? ¿Será que hablas de ese invento que te han brindado, para que comercialices tus deseos y alimentes cada vez más esa fachada a la que llamas “YO”? El amor pasó a ser, hace mucho tiempo, mercancía de consumo, un san Valentín que te distrae de lo esencial y te lleva a venerar la fachada; se puede conseguir en dosis, diferentes presentaciones, con el que muchos han hecho millones (de pesos y pesares), manipulando nuestra tendencia innata a vivir esa experiencia. Referirme a ese amor, obviamente no es el propósito de estas palabras, sería despreciar tu presencia y tu tiempo. El AMOR (con mayúscula) hace mucho se sacó del lenguaje, para reemplazarlo por una fotocopia barata de las letras con la que lo puedes evocar. Cu...