2. Para hablar el mismo idioma...
Hablas permanentemente del amor. Te refieres a él como un viejo conocido con
el que periódicamente tomas un café; lo nombras en cada momento que sientes que
hay alguna razón por la que debes glorificar una situación o una persona. Pero
¿de qué amor estás hablando? ¿Será que hablas de ese invento que te han brindado,
para que comercialices tus deseos y alimentes cada vez más esa fachada a la que
llamas “YO”? El amor pasó a ser, hace mucho tiempo, mercancía de consumo, un
san Valentín que te distrae de lo esencial y te lleva a venerar la fachada; se
puede conseguir en dosis, diferentes presentaciones, con el que muchos han
hecho millones (de pesos y pesares), manipulando nuestra tendencia innata a vivir
esa experiencia. Referirme a ese amor,
obviamente no es el propósito de estas palabras, sería despreciar tu presencia
y tu tiempo. El AMOR (con mayúscula) hace mucho se sacó del lenguaje, para
reemplazarlo por una fotocopia barata de las letras con la que lo puedes
evocar. Cuando el AMOR toma piel… lo hace desde La fuente original… porque la
farsa, ese impostor que ves en esquelas y hasta en cartas de seudo-amantes, es
solo el alimento de tu falsa identidad. Ese nombre que tanto defiendes, es la
verdadera ilusión con la que te identificas y que hace que te sientas más
aislado de la existencia… Pero es lo único que “conoces” y debes defenderlo, debes
darle alimento para que siga existiendo… y ese alimento es ese amor de papel,
ese amor de surtidor… el que puede con la contradicción entre el egoísmo y un
“te amo”. En este electrocardiograma que experimentas en la vida, donde hay
altas y bajas; no puedes evitar, aunque te encuentres distraído y confundido,
conectarte por momentos con lo que realmente eres; porque aunque ese amor de
fachada lo que hace es ponerte una piel más gruesa, completamente opaca y
aislante… termina de alguna manera, generando un efecto de evocación que te
hace sentir que en verdad existe algo… que está allí, en algún lugar… Pero
finalmente, terminas confundiendo la fuente, y piensas que tu felicidad
dependía de la presencia del alguien o algo… Es cuando la farsa te dice que
sufres por amor y surge el escéptico racional.
Lo que pasa es que el AMOR genera miedo, porque te sentirás vulnerable y abierto… porque la piel con la que te viste el AMOR es fina y ultrasensible… porque el AMOR trae consigo la muerte de tu vieja identidad y te convierte en lo que eres: PRESENCIA. Cuando el AMOR te viste con su piel, comienza un proceso de aceptación y por supuesto… es doloroso. Pero este dolor es creador, trascendental, porque la transmutación a la que te ves sometido o sometida, va hasta las entrañas de lo que creías tu realidad, desvaneciéndola de raíz. Porque el AMOR es energía que realiza cambios y abre las puertas del corazón. Has venido sufriendo permanentemente por la mente y sus ideales, pero ese sufrimiento es absurdo, peripatético, sin sentido… siempre llegando al mismo punto… peor aun, sientes una involución... perdiendo la esperanza en la realidad y resignándote a la ilusión. La mente no quiere en lo más mínimo que la bajes del trono en la que la montaste y alimenta tu sed de AMOR con el “cheque sin fondos” que le permite mantenerse al control de tus miedos y sufrimientos. Si, porque desde hace mucho tiempo, en ti se dio un golpe de estado contra tu naturaleza animal que es regida por los instintos, tan fáciles de manipular y de incriminar, para sembrar la culpa… La mente ha sido idealizada y se pone al mando de ti… entre tanto, a la espera está tu corazón… siempre presente, en donde mora tu verdadero Ser, donde eres PRESENCIA, donde eres uno con el infinito. El falso amor alimenta a la persona, al ego; mientras que el AMOR dispersa la ilusión y te conecta con la Fuente. Cuando vistes la piel que te da el AMOR, dejas de ser una luna orbitando alrededor de alguien o algo… para ser una estrella. Dejas de buscar reflejar la luz de otro para ser tu propia luz, porque cuando el ego domina tu vida, te opaca y te cubre con ese manto sucio y raído de amor cliché, para que busques a alguien con quien puedas identificarte y crear tu propio problema existencial. Porque no has alcanzado a descubrirte a ti mismo, cuando estás queriendo entregar tu mentira a otro.
En el momento en que la piel renovada del AMOR comienza a manifestarse en tu vida, la Luz
que eres, hace de ti una estrella individual, mas no egoísta; única, mas no
arrogante: Dejas de lado tu naturaleza de polilla que es atraída por cualquier
luz artificial, que percibes y con la cual te identificas como fuente de
felicidad… Te das cuenta con mucho dolor, que te sentiste atraído por otra
luna. Entonces, es el momento. Ahora es cuando puedes verdaderamente
experimentar la felicidad que es reconocerte como PRESENCIA y que tu luz sea
fuente de cambio y transmutación. Dale sentido a ese dolor y deja de escuchar a
tu mente. Por un momento sumérgete en el silencio… observaras como inicialmente,
comienza una guerra de palabras, ideas y protestas para mantenerte en un estado
de zozobra y distracción… Observa la reacción, como ver una película en la que
no te vas a involucrar emocionalmente… poco a poco el silencio te sorprenderá.
Solo el AMOR le da sentido a la existencia, es lo único que verdaderamente vale la pena. Podrás ver como tu luz no solo te transforma, sino que sirve de fuerza renovadora para todos lo que te rodean. He tomado la decisión de adentrarme en este camino, que en el discurso parece fácil, porque solo es adentrarse en el silencio… además, se genera una motivación adicional al decidir compartir esta experiencia de Amar con alguien más… Pero he ahí el punto… te distraes hasta con tu motivación y te olvidas de la experiencias misma por orbitar alrededor de ese alguien… donde lo último que puedes experimentar es el silencio, ya que tu mente comienza a gritar y crearte situaciones hipotéticas que hacen que te quedes petrificado. Es cuando la fuerza del AMOR que invocaste, gracias a la razón que sea, (tu esposa, amante, familia, etc); hace cosas extrañas e incomprensibles para la mente llena de miedos y ruidos. Si estás muy contento, para qué el silencio… y si estás deprimido o sumergido en la tristeza… igual. Se detonan situaciones que van preparándote para dar el primer paso… Hay que ser valiente para continuar cuando la mente te mina el camino con incertidumbre y más miedo… pero cuando el silencio se hace manifiesto y ya no lo puedes eludir… aumenta la ansiedad y el miedo, que nacen de la inminente desaparición de la ilusión… y todo esto es doloroso, porque es el momento de salir de la crisálida en la que has estado atrapado, porque prefieres lo conocido… el pasado… lo que la mente ya controla… donde ella se siente cómoda. Esa ruptura te lleva a sufrir un dolor indescriptible, sientes que vas a morir… pero recuerda que no es un dolor sin sentido, que es un dolor que te liberará. Entonces, solo después, comienza a surgir el desapego… ¿cómo voy a vivir sin esa persona? ¿Sin ese trabajo? ¿Sin esa mentira? Porque basta tan solo un instante de silencio para que puedas observar sin el filtro de las ideas y los conceptos; porque has logrado silenciar la mente y afrontaste con valentía el proceso de liberación… que ser Feliz es solo cuestión de SER, más allá de los instintos y el intelecto… más allá del deseo y las proyecciones… más allá (en tu interior) del cuerpo y de la mente. Ahora puedes observar desde una perspectiva más amplia y te sientes en la capacidad de DAR. Comienzas a observar como el AMOR te va despojando de tus viejas vestiduras. Aun hay un pequeño impulso por huir, decir que no… que no podrás sobrevivir a ese dolor tan intenso que es dejar de ser tu fantasma narcisista llamado ego… Deshacerte de la piel vieja. Pero simultáneamente vas observando a tu mente tan indefensa ante el Poder del AMOR… Te dejas ir en ese vacío que lleva a tu SER… mientras que el AMOR te comienza a vestir con su piel.

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