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Mostrando entradas de enero, 2013

6. De la Entrega...

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Es muy popular la expresión: “dar para recibir”. Y es sobre ella, que se ha construido todo el conjunto de ideas que rodean a la ficticia presencia de lo que comúnmente llamas amor. Todos dicen que aman… que ha experimentado el amor de alguna manera, pero hasta que punto te refieres a la manifestación honesta y transparente de esa fuerza vital que surge de tu interior. Solo la expresión “dar para recibir” condiciona completamente la esencia misma. Porque algo es claro... que cuando haces algo por alguien, desde tu inconsciente se reclama fervientemente que seas recompensado. Es ese esperar, que nos priva de la dicha de simplemente DAR, abriendo con esto, el espacio para el AMOR. Cuántos siguen en la búsqueda del amor, mientras que otros solo lo intelectualizan y pasan al plano de las ideas, para defender claramente la posición del egoísmo. Porque es obvio para ti, que cuando das, debe pasar algo que te compense. Porque al referirte al amor, hay que guardarse algo, porque no es...

5. Del río al océano...

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Tienes dentro de ti una fuerza natural que se manifiesta día a día y que no la entiendes… La capacidad natural de CRECER… capacidad que compartimos con toda la existencia. Es algo tan natural. El árbol desde que es semilla contiene todo su potencial, y sin ninguna pretensión va manifestando lo que es… pero ya lo es… solo que no se ha manifestado de un solo golpe. En él mora la perfección que se manifiesta en cada paso, que lo lleva a su máxima manifestación, pero él no se esfuerza por ser o crecer… solo fluye con la vida y aprovecha cada instante para que su potencial de perfección interna sea a cada momento. De igual manera, así como en el árbol, vive en ti toda la perfección de la existencia que espera por manifestarse a cada momento; solo que ha diferencia del árbol, has racionalizado el concepto de perfección y ese impulso natural por crecer, que se ha convertido en la carga más grande de la mente, ya que solo es en un futuro ausente, cuando se manifieste completamente el “árbol”...

4. De la pérdida...

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Fue en el momento en el que sentí la ausencia de… que valoré su presencia. Reiteradamente haces referencia al famoso refrán: Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde; y es tan determinante que, la lección en tu vida es aprender a saber qué tienes, a partir de la pérdida. Tienes mucho miedo a “no tener”, porque lo traduces en que eres una persona “sin valor”. No solo desde lo material, en lo cual es obvio perderse en la superficialidad, relacionando “lo que tienes” con “lo que vales”… tu casa, tu trabajo, tu dinero… Le das tanto poder a esas cosas, que finalmente se convierten en tus secuestradores, ya que defines tus decisiones, basándote en el miedo a la perdida de ellas... Secuestras tu existencia. Entonces que decir de tus emociones. Tienen la capacidad de estimular de tal manera tu instinto, es decir, tu experiencia sensorial, que se te conviertes en la pelota de un juego de Ping ball, que es lanzada de un lado para otro sin algún sentido, como resultado de las explosione...

3. De la desnudez...

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Soltar… Liberar tus manos para disfrutar la plenitud de cada momento... Parece paradójico que cuando te refieres al Amor, lo último que piensas es en “soltar”. La experiencia de Amar, es definitivamente liberadora y no es posible concebirla con los lazos de las buenas intenciones y los celos. Estás descubriendo poco a poco, que esa vieja piel, lo que hace es manifestar en tu cotidiano, las secuelas de la codicia usurpando al Amor. Como ese lobo disfrazado de oveja, que con la excusa de amar, termina mostrándose como un dictador chovinista que genera un imperio donde él es el centro;  porque la codicia es una cualidad primaria del ego, manifiesta claramente en los celos, necesitando de lo que supuestamente ama para que le recuerde su existencia. Porque el dictador necesita ser el centro de atracción, Domina y manipula con sutileza y sagacidad, porque cuando no puede controlar se siente perdido e inseguro, respondiendo de formas inimaginables para continuar con el juego de retener,...

2. Para hablar el mismo idioma...

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Hablas permanentemente del amor.  Te refieres a él como un viejo conocido con el que periódicamente tomas un café; lo nombras en cada momento que sientes que hay alguna razón por la que debes glorificar una situación o una persona. Pero ¿de qué amor estás hablando? ¿Será que hablas de ese invento que te han brindado, para que comercialices tus deseos y alimentes cada vez más esa fachada a la que llamas “YO”? El amor pasó a ser, hace mucho tiempo, mercancía de consumo, un san Valentín que te distrae de lo esencial y te lleva a venerar la fachada; se puede conseguir en dosis, diferentes presentaciones, con el que muchos han hecho millones (de pesos y pesares), manipulando nuestra tendencia innata a vivir esa experiencia.  Referirme a ese amor, obviamente no es el propósito de estas palabras, sería despreciar tu presencia y tu tiempo. El AMOR (con mayúscula) hace mucho se sacó del lenguaje, para reemplazarlo por una fotocopia barata de las letras con la que lo puedes evocar. Cu...

1. Inicio de un Camino...

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¿Por dónde comenzar? Tendría que ser por el principio, obviamente... Pero lo más complejo de determinar es ese "principio"; el Big Bang que detona el momento de cerrar los ojos... para abrir el corazón... y empezar a vestir el traje que sensibiliza tu existencia en este plano tan particular, regido por los pensamientos y las sensaciones. ¿Vivir atrapado en la dualidad interminable de lo que pienso y lo que siento? Los momentos más importantes y significativos en la vida están marcados por el Sentir... y mucho más por la intensidad con la que se siente, y en buena parte, es el dolor el que lleva a la reflexión. Entonces darle al dolor el rol de propiciador, responsable del génesis de los cambios trascendentales es un bueno comienzo... Se pasa de la inconsciencia reactiva a la angustia de sentirse vivo... y luego a convertirse en un objeto, similar a la pelota del "pinball" que es golpeada de una lado para otro por las circunstancias. Estamos embelesados por las s...