1. Inicio de un Camino...
¿Por dónde comenzar? Tendría que ser por el principio, obviamente... Pero lo más complejo de determinar es ese "principio"; el Big Bang que detona el momento de cerrar los ojos... para abrir el corazón... y empezar a vestir el traje que sensibiliza tu existencia en este plano tan particular, regido por los pensamientos y las sensaciones. ¿Vivir atrapado en la dualidad interminable de lo que pienso y lo que siento?
Los momentos más importantes y significativos en la vida están marcados por el Sentir... y mucho más por la intensidad con la que se siente, y en buena parte, es el dolor el que lleva a la reflexión. Entonces darle al dolor el rol de propiciador, responsable del génesis de los cambios trascendentales es un bueno comienzo... Se pasa de la inconsciencia reactiva a la angustia de sentirse vivo... y luego a convertirse en un objeto, similar a la pelota del "pinball" que es golpeada de una lado para otro por las circunstancias. Estamos embelesados por las sensaciones, por la impresión de los sentidos y atribuimos a ellas el control de nuestra vida. Que turbulencia tan impresionante, cuando al llegar al punto de sobre-estimulación perdemos esa capacidad de reaccionar conscientemente. No se alcanza a interiorizar lo sentido cuando ya estamos frente a otra situación que nos mueve, cambiando el escenario. Eso desespera, generando un caos del que se participa sin tener forma de salir de él (o eso se cree). Ahora se generan nuevos escenarios. Donde el más frecuente es asociar la estabilidad frente a la tormenta a la presencia de otro ser que con su presencia pueda desvanecer la tempestad. Entregando una responsabilidad de prioridad vital a otro ser, que en su tormenta interna, también está igual o peor de lo que se podría estar... Quizás es posible que se experimente esa "paz", sin embargo...
...Llevas un ritmo de vida con el cual sientes que estás completamente satisfecho. Vives un estado de seguridad. Crees que has encontrado el estado de felicidad que deseabas experimentando la plenitud. Luego, una situación hace que el escenario cambie, y comienzas a sentir que la felicidad se va diluyendo lentamente… como el final de una bella canción que se despide en el silencio; que al día siguiente no están las mismas cosas o personas que ayer te daban esa seguridad y que por lo tanto, hay que hacer algo “inmediatamente”… Se encienden las alarmas… comienza una búsqueda de “repuestos” para que la sensación de seguridad retorne lo más pronto. Ahora, comienzas a vivir un “fade to black” que se convierte en la fuente de un miedo que va llenando el espacio que deja la ausencia de lo anterior. Desesperadamente, buscas la manera de llenar ese vacío, preferiblemente con lo que ya conoces… pero no pasa nada…Solo desplazas la sensación... Te sientes desolado. Tal vez, un momento o una situación particular hace sientas que las cosas van a volver a ser iguales, pero es solo una ilusión. Refugiarte en tu trabajo, personas, lugares, sustancias que sirvan de aislante al frío de la ausencia (En fin); todo aquello que te haga escapar de la insoportable situación que genera sentirte sin tu añeja seguridad. Después de una quietud pasmosa... petrificado en la duración de una inhalación profunda, sientes que todo el Universo se ha detenido y tratas de forzar a que las cosas vuelvan a ser como eran, con ese hedor a "inexistencia", abrazando el pasado y desconociendo la frescura del presente. Ahora, gracias a ese movimiento inconsciente, manifestación evidente de lo que es "fuerza bruta", se genera una cadena de sucesos que te atrapan un juego oscilante, sinuoso, que lleva de un momento efusivo a uno de depresión. Se activa tu instinto de preservación inconsciente, desde la desesperación… transformándote en un personaje completamente desconocido, que se identifica con tu nombre y que hace cualquier cantidad de estupideces metido en tu cuerpo… pero en el cuerpo de tu desespero. Entra en escena La mente, que comienza a alimentarse de ese miedo para crear nuevos escenario de fatalismo y arrebatarle el control al animal desesperado que se manifiesta… pero la mente está llena de pasado, de recuerdos y con su ignorancia natural, te comienza a brinda una ilusoria sensación de seguridad basado en la lógica y las conjeturas… creando millones de escenarios, futuros hipotéticos, que por lo general, son llenos de pesimismo y desesperanza. Pero algunos son de esperanza e ilusión... Tratas de refugiarte en ellos, pero es imposible… no existen. Entonces, te has convertido en dos manifestaciones de tu miedo… un animal irracional que actúa desde la desesperación, y a la vez, en un escéptico racional que desconoce toda manifestación de felicidad. Razón tiene entonces Sigmund Freud cuando afirmaba que: "Existen dos maneras de ser feliz en la vida. Una es hace el idiota y la segunda es serlo"
Los momentos más importantes y significativos en la vida están marcados por el Sentir... y mucho más por la intensidad con la que se siente, y en buena parte, es el dolor el que lleva a la reflexión. Entonces darle al dolor el rol de propiciador, responsable del génesis de los cambios trascendentales es un bueno comienzo... Se pasa de la inconsciencia reactiva a la angustia de sentirse vivo... y luego a convertirse en un objeto, similar a la pelota del "pinball" que es golpeada de una lado para otro por las circunstancias. Estamos embelesados por las sensaciones, por la impresión de los sentidos y atribuimos a ellas el control de nuestra vida. Que turbulencia tan impresionante, cuando al llegar al punto de sobre-estimulación perdemos esa capacidad de reaccionar conscientemente. No se alcanza a interiorizar lo sentido cuando ya estamos frente a otra situación que nos mueve, cambiando el escenario. Eso desespera, generando un caos del que se participa sin tener forma de salir de él (o eso se cree). Ahora se generan nuevos escenarios. Donde el más frecuente es asociar la estabilidad frente a la tormenta a la presencia de otro ser que con su presencia pueda desvanecer la tempestad. Entregando una responsabilidad de prioridad vital a otro ser, que en su tormenta interna, también está igual o peor de lo que se podría estar... Quizás es posible que se experimente esa "paz", sin embargo...
...Llevas un ritmo de vida con el cual sientes que estás completamente satisfecho. Vives un estado de seguridad. Crees que has encontrado el estado de felicidad que deseabas experimentando la plenitud. Luego, una situación hace que el escenario cambie, y comienzas a sentir que la felicidad se va diluyendo lentamente… como el final de una bella canción que se despide en el silencio; que al día siguiente no están las mismas cosas o personas que ayer te daban esa seguridad y que por lo tanto, hay que hacer algo “inmediatamente”… Se encienden las alarmas… comienza una búsqueda de “repuestos” para que la sensación de seguridad retorne lo más pronto. Ahora, comienzas a vivir un “fade to black” que se convierte en la fuente de un miedo que va llenando el espacio que deja la ausencia de lo anterior. Desesperadamente, buscas la manera de llenar ese vacío, preferiblemente con lo que ya conoces… pero no pasa nada…Solo desplazas la sensación... Te sientes desolado. Tal vez, un momento o una situación particular hace sientas que las cosas van a volver a ser iguales, pero es solo una ilusión. Refugiarte en tu trabajo, personas, lugares, sustancias que sirvan de aislante al frío de la ausencia (En fin); todo aquello que te haga escapar de la insoportable situación que genera sentirte sin tu añeja seguridad. Después de una quietud pasmosa... petrificado en la duración de una inhalación profunda, sientes que todo el Universo se ha detenido y tratas de forzar a que las cosas vuelvan a ser como eran, con ese hedor a "inexistencia", abrazando el pasado y desconociendo la frescura del presente. Ahora, gracias a ese movimiento inconsciente, manifestación evidente de lo que es "fuerza bruta", se genera una cadena de sucesos que te atrapan un juego oscilante, sinuoso, que lleva de un momento efusivo a uno de depresión. Se activa tu instinto de preservación inconsciente, desde la desesperación… transformándote en un personaje completamente desconocido, que se identifica con tu nombre y que hace cualquier cantidad de estupideces metido en tu cuerpo… pero en el cuerpo de tu desespero. Entra en escena La mente, que comienza a alimentarse de ese miedo para crear nuevos escenario de fatalismo y arrebatarle el control al animal desesperado que se manifiesta… pero la mente está llena de pasado, de recuerdos y con su ignorancia natural, te comienza a brinda una ilusoria sensación de seguridad basado en la lógica y las conjeturas… creando millones de escenarios, futuros hipotéticos, que por lo general, son llenos de pesimismo y desesperanza. Pero algunos son de esperanza e ilusión... Tratas de refugiarte en ellos, pero es imposible… no existen. Entonces, te has convertido en dos manifestaciones de tu miedo… un animal irracional que actúa desde la desesperación, y a la vez, en un escéptico racional que desconoce toda manifestación de felicidad. Razón tiene entonces Sigmund Freud cuando afirmaba que: "Existen dos maneras de ser feliz en la vida. Una es hace el idiota y la segunda es serlo"
Entonces la pregunta es. ¿Habías experimentado esa felicidad
que te brindaba equilibrio? ¿Fue real lo que se vivió? Si dejamos que contesten
nuestros personajes, desde lo emocional y mucho más con el sentimiento de
impotencia, con la mirada del escéptico, se podría responder con una fuerza
visceral y categórica que no se experimento una felicidad genuina y que todo ha
sido simplemente una ilusión…
Pero, que tal detenerse un segundo… si por un momento
permitimos que el silencio nos acompañe, donde por ese
infinitésimo instante desaparecen esos mundos imaginarios que la mente creó,
como laberintos de una desquiciada realidad inevitable y sentimos ese vacío que genera el lanzarse hacia nuestro interior... Para ponernos en contacto con este MOMENTO; estoy
seguro de que la respuesta es, “SI”… Claro
que la felicidad se experimentó, porque ha sido y será siempre tuya, porque
estuvo, está y estará en el lugar en el que siempre ha estado; En TI… Has
llegado a la Fuente… Por supuesto que ha sido real lo que se vivió, estás
viviendo la consecuencia de una acción. Solo que la raíz de lo que se está
viviendo, la infelicidad y el miedo, se generan al seguir dándole vida a un
pasado que ha sido hermoso y lleno de todo lo que habías soñado… pero es eso…
un pasado… algo que fue y que en su momento fue real, solo que ahora es el
momento de vivir la realidad que te compete, que es ESTA, donde está tu
FELICIDAD, que nunca se ha ido y que todo cuanto ocurre, es precisamente para
recordarte que ASÍ ES. Lograr ese balance entre la acción y la reacción a partir de lo que realmente debería ser el gran objetivo... ¿Cómo? AMA AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO... ¿Cómo? COMO A TI MISMO!!!!
Es ahora, cuando el Amor toma piel… porque desde la
espontaneidad del PRESENTE se manifiesta, le has dado nuevas formas para que se
exprese y te recubra con esa maravillosa experiencia de vida… que a cada momento se está haciendo más parte
de tu manifestación como Ser y que no depende de que alguien o algo te lo recuerden… Es una piel translucida del interior al
exterior, que te permite observar. Esa luz que sirve de faro para percibir tu
realidad y con la que desaparecen los fantasmas creado por la mente atosigada por los miedos. Al principio, experimentas la sensibilidad que
puede distraerte del camino… es algo nuevo para ti… una nueva sensación que
puede semejarse al hecho de salir de una crisálida… Has decidido vivir en el
amor… y eso tiene un precio. Es por eso que algunas personas huyen de esto,
porque la sensibilidad a la que se llega, hace que todo aquello que no hace
parte de tu esencia sea más notorio, hiriendo a tu ego envejecido por las
viejas capas de fantasía. Se experimenta dolor... nuevamente... solo que en este instante entiendes la liberación a la que estás llegando... El dolor es inherente a la vida. Ahora, tanto
el animal desesperado, como el escéptico racional se desvanecen en la luz de tu
manifestación, y la piel del AMOR se hace visible permanentemente para que
puedas lavarla con la serenidad y la observación. Ese ha sido el camino que he
elegido… Cuando el AMOR toma piel.
Actualización de los conceptos... Nuevamente por estos lados retomando el propósito de compartir.
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